Compañero de batallas

El cannabis como paliativo de los efectos secundarios del tratamiento de pacientes de cáncer aumenta en países con regulación.                     

                 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo. En el año 2015, el número de decesos por esta enfermedad trepó hasta los 8.8 millones de personas, siendo la causa de una de cada seis muertes en el mundo. Más de 60% de los nuevos casos se detectaron en África, Asia y Latinoamérica y el 70% de las muertes globales por esta enfermedad también ocurren en estas regiones.

 

Por el momento, los tratamientos que ofrecen la medicina y la industria farmacéutica tienen en la mayoría de los casos una eficiencia limitada, acompañada de una toxicidad importante y efectos secundarios muy perjudiciales para los pacientes. Los fármacos no solo atacan las células enfermas, muchas veces también atacan a las células sanas con sus desagradables consecuencias.

 

Dentro de las terapias disponibles para aliviar algunos síntomas del cáncer y la quimioterapia se abre paso el cannabis. La planta puede reducir el dolor, vómitos, náuseas y mejorar a su vez el apetito, el humor y el sueño. Estos elementos inciden en la mejoría global de la calidad de vida, un aspecto fundamental para hacerle frente a esta cruel enfermedad.

 

Investigar para avanzar

 

El uso del cannabis en los pacientes de cáncer se ha extendido sobre todo en los países donde el cannabis cuenta con algún tipo de regulación. Para conocer los patrones de uso del cannabis en estos pacientes, Steven Pergam y sus colegas del Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson, en Estados Unidos, entrevistaron a 926 pacientes en el Seattle Cancer Center Alliance.

 

Alrededor del 40% de los encuestados consumió cannabis durante su tratamiento. Más de la mitad de pacientes que utilizaron cannabis respondieron que les aportaba un beneficio “importante” para su tratamiento, mientras que otro 39% manifestó que les significaba un beneficio “moderado”.

 

Para los que fumaban, una pipa era la primera opción, seguido por el vaporizador y el cigarrillo de cannabis. Entre los productos comestibles, los de mayor popularidad eran los dulces, los aceites y la manteca, así como los productos horneados de manufactura casera.

 

El interés de los pacientes encuestados en el cannabis como tratamiento potencial para los efectos secundarios del cáncer resultó extremadamente alto, cerca del 92% de los encuestados manifestó que deseaba más información sobre el uso terapéutico de la marihuana en el tratamiento oncológico. Sin embargo, menos del 15% recibió información por parte de su médico tratante. Las principales vías de información alternativas de estos pacientes son: internet, artículos en revistas, familiares y amistades u otros pacientes de cáncer.

 

La encuesta alerta que los pacientes de cáncer desean, pero no reciben, información de sus médicos sobre el uso de cannabis durante su tratamiento y están buscando información de fuentes no científicas alternativas, la regulación estatal ayuda para tomar la decisión de informarse. Es necesario para los familiares y pacientes de cáncer obtener información científica de sus médicos sobre el cannabis como un potencial tratamiento, también llevar adelante encuestas y estudios con nuestros pacientes locales para saber de dónde partimos e identificar falencias en nuestro sistema de salud que impidan brindar las herramientas necesarias para informarse y acceder al cannabis indicado.

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