El caso Damián: Evidente falta de conocimiento y adaptación a la Ley

El 27 de abril pasado, una noticia que llegaba desde Durazno llamó la atención de todos: Damián, un joven de 19 años, había sido procesado con prisión por tenencia ilegal de marihuana, luego de ser allanada su vivienda.

Damián, debidamente registrado como autocultivador de cannabis ante el IRCCA, pasó una semana detenido por superar el límite legal de plantas para el consumo personal de cannabis. La realidad es que el joven tenía en su casa 6 plantas, el máximo legal según expresa claramente la ley 19.172. La misma indica también que la cantidad máxima del producto cosechado no debe superar los 480 gramos anuales. A Damián le incautaron cerca de un kilo, erróneamente pesado. Respaldado por un ingeniero agrónomo, el abogado del joven, Patricio de la Cámara, subrayó que debido a procesos químicos que suceden durante el secado de la flor, la misma pierde cerca del 70% de su peso original, por lo que lo cosechado para el consumo, una vez pronto –y entonces sí, listo para ser pesado– estaría dentro de lo legalmente establecido.

Según relataron a varios medios Damián y su madre –que vive con él y estaba en pleno conocimiento de las seis plantas y del registro de Damián ante el IRCCA–, los procedimientos adoptados por los efectivos y, más tarde, por la justicia misma, no fueron los indicados por el “Protocolo de actuación policial sobre Ley de marihuana y sus derivados” que el Ministerio del Interior presentó en 2015.  

Guía Cannabis conversó con Damián y con Carla, su madre, sobre los hechos y lo vivido durante esos días.

“Fue un momento horrible”, declara Damián sobre el allanamiento. “Casi nos tiran la puerta abajo”, agrega Carla, su madre, quien vio cómo se llevaban a su hijo sin razón. Ni él ni su madre conocían la existencia del “Protocolo de actuación policial sobre Ley de marihuana y sus derivados”, pero aseguran que la manera en que todo sucedió dejaba en evidencia que algo no estaba funcionando como debía. “Nos presentaron una orden, que no era un orden, y después ese papel desapareció (…), se terminaron llevando a mi hijo, a pesar de que tenía el documento del registro como autocultivador”.

Las palabras de Carla delatan la impotencia que ambos sintieron en ese momento. Ningún protocolo, ni a persona alguna, se estaba respetando. El hogar se vio interrumpido y Damián, que debía ir al trabajo, fue a parar a la comisaría.

Así Carla conoció el famoso protocolo, estudió en profundidad la Ley 19.172 y analizó los pasos que debía seguir para entender la situación, actuar y tener a su hijo de nuevo en casa. En medio del error que llevó a Damián a prisión, Carla afirma haber sentido el respaldo del IRCCA, aunque  tiene dudas aún respecto a lo que sucederá con las plantas que fueron incautadas. Hubo otro apoyo que ambos sintieron cerca y fuerte: el apoyo de la comunidad cannábica, al que Carla describe como “increíble”. “Todo el mundo proponiendo soluciones y hablando con sus diferentes contactos para ejercer presión”. Mientras, Damián, con sus mejores intenciones de vivir del lado de la ley, habiéndose registrado como autocultivador, vivía un injusto castigo.

“Extrañaba a mi familia y amigos, y había veces que quería salir corriendo. Por suerte no tuve problemas”, cuenta Damián sobre sus días en prisión: “Lo peor es que yo ni siquiera debía estar ahí, fue un gran error de la policía y de la justicia.”

En los días sucesivos al famoso allanamiento de Durazno –el 5 de mayo para ser exactos– se celebraba en Montevideo la Marcha Mundial de la Marihuana. El caso de Damián, que había adquirido gran notoriedad en la ciudad y resto del país, fue el motor de varios para participar activamente en la marcha y ejercer presión para su liberación. Además, el caso animó a marchar contra la falta de formación y adecuación a la nueva ley por parte del personal policial y de la justicia misma: la marcha fue exitosa y tuvo gran convocatoria. La comunidad cannábica se unía en una Plaza Cagancha llena de fuerza y color. A mitad de camino entre la plaza y la Torre Ejecutiva, donde la marcha se detendría, la buena noticia llegó: Damián había sido liberado tras una semana de prisión.

Si la marcha influyó y cuánto en su liberación, es muy difícil de establecer. Sin duda la disconformidad de los uruguayos se escuchó y la presión se sintió, pero no es fácil medir el impacto de la marcha sobre una cuestión tan puntual. Según fuentes cercanas al caso no es algo común que se otorgue una libertad con preventiva tan corta, lo cual lleva a pensar que pudo haber existido presión desde varios sectores y que, sumado a las repercusiones mediáticas y de la sociedad civil organizada, jueza y fiscal admitieran su error y liberaran a Damián. Por otro lado, hubo también una solicitud formal de libertad provisional por parte de su defensor, quien denuncia que a Damián lo procesaron por falta de información. No es simple entender qué pasó realmente.

Si bien el caso tuvo un final feliz para Damián y su familia, aún no está cerrado. “Lo trataron como un delincuente y esto no puede quedar acá. El caso de mi hijo es una demostración de lo mal que pueden actuar; por suerte logró un impacto tan grande que no creo se vuelva a repetir.” Así cierra Carla la conversación con Guía Cannabis, esperando que la justicia le dé respuestas y logre actuar de la manera en que debería. Por su parte, Damián confiesa que se siente orgulloso de que su caso llegara tan lejos, y de que este error pueda tener un sentido. “Ojalá sirva para futuros casos y que ellos se den cuenta de que no pueden actuar así.”

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