El sagrado oficio: una poética del espacio

Desde los tiempos arcaicos la humanidad ha tendido a ceremoniar determinados acontecimientos, como el nacimiento, la muerte, el matrimonio, la siembra y la cosecha, los ciclos espaciales como la idea circular del tiempo, y los ciclos humanos como la llegada a la vida adulta, u otros más profundos como las diversas clases de iniciaciones que han existido desde siempre. Es así que el mito y el rito componen dos caras del mismo fenómeno, siendo el mito: el guión, para decirlo de alguna manera, del ritual que es su puesta en escena. Ésta puesta en escena tiene que ver con el re-member, remembrar, reconstruir el tiempo mítico y simbólico. La palabra “ritual” deviene de la raíz indoeuropea “ar-“ que refiere a:  armar, a la armonía, al adorno del espacio donde se realizará el acto sagrado.

Todo ritual tiene como fin des-automatizar la realidad profana, para convertirla en tiempo y espacio sagrado. Para esto los pueblos arcaicos utilizaron diversas sustancias que contribuyeran a la alteración de la conciencia en su apreciación del espacio-tiempo. Los Maestros de Oriente decían que es posible mediante determinados recursos realizar ésta transmutación. Ésta transmutación implica no sólo el vuelo sagrado, que es la técnica esencial del chamanismo,  sino la contemplación del Árbol que es símbolo de la coronación del reino vegetal. La escala de Jacob era el árbol de los antiguos asirios, el Soma de los antiguos Vedas, el Laurel de Dafne. Según los antiguos griegos cuando las bacantes dionisíacas en su frenética danza realizaban el “salto” (ekpedan), era el momento en el cual entraban en otro estado de conciencia, y era en ese instante en el que pasaban a vestir la máscara de la danza animal cuyo efecto narcótico espabilaría sus sentidos a la hora de ejecutar el paso transformador.

Si nos internáramos en las profundidades de la historia, podríamos ver que la raíz de poieo (gr.) de donde deriva en nuestros días la palabra “ poética”, viene de cinoti del Sánscrito. Esto es importante de entender porque en los Vedas el sacrificio (yajña), o sea el sagrado oficio, es la puerta al conocimiento, la palabra Veda quiere decir “conocimiento”. En el ritual se hacen presentes los dioses que son aquellos que generan la inspiración en el hombre. Como decía Borges: los ritos son la única forma de sabiduría que otorga el firmamento a los hombres.

Ahora, tornemos a las raíces de las palabras, recordemos que poieo en antigua Grecia tenía el sentido de Obrar, de Hacer. En los Vedas  Cinoti es hacer el altar del sacrificio, es ordenar los ladrillos del altar, es decir, (ar)mar la enunciación por medio de la repetición de las formas naturales de la creación y de este modo lograr la transmutación del espacio. Primero se efectúa la transmutación del espacio, luego, la de nosotros mismos.

Acerca del uso de la planta de cannabis en rituales hay muchas reseñas historiográficas como la realizada por Heródoto, o por los Vedas donde el Soma ocupa un lugar fundamental en la cosmología hindú (Sobre ésta bebida llamada Soma hay varias hipótesis pero es posible que haya sido realizada a partir del Cannabis que en sánscrito se le denomina bhang).  El sacrificio en los Vedas constaba de dos partes, la primera era la preparación de la bebida sagrada, la segunda, era llamar y recibir a los dioses en el altar a través del humo que subía al cielo.

Para concluir, el uso de plantas en sacrificios ha sido desde siempre un medio para alcanzar un estado inteligible de conciencia capaz de conducirnos a Ser-uno con el conocimiento, donde el ritual es sólo un medio para hallar lo divino en nosotros mismos.

 

Por Bruno Cabrera

Lic. en  Letras UDELAR

Investigador/escritor.

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