Museo del Cannabis de Montevideo: un lugar para descubrir.

Hace casi un a√Īo, el pasado 9 de diciembre para ser exactos, algo sucedi√≥ en Montevideo, en Uruguay, en Sudam√©rica. En la calle Durazno, en pleno barrio Palermo, aquel viernes 9 abri√≥ sus puertas el primer museo dedicado al cannabis de la regi√≥n: el Museo del Cannabis de Montevideo.

Desde afuera, el lugar no revela el mundo que por dentro esconde. ‚ÄúMucho m√°s que un museo, mucho m√°s que cannabis‚ÄĚ es la frase que me surge luego de la recorrida que su fundador, el Ing. Agr. Eduardo Blasina, me ofreci√≥ por los diferentes sectores de la casa. Casa que, por cierto, tiene una gran carga afectiva para Blasina. Fue adquirida por √©l trece a√Īos atr√°s, la vivi√≥ y la¬†transform√≥.

Desde el primer d√≠a lo enamor√≥ el jard√≠n, que hoy presenta como jard√≠n bot√°nico, con un protagonismo singular. Se pueden observar diferentes¬†especies, desde una planta de cannabis a una de caf√©, diferentes √°rboles frutales, yerba mate, peyote, tabaco, bamb√ļ y una gran variedad de tunas y cactus. Entre toda esta vegetaci√≥n, un sonido. ¬†Varios sonidos. P√°jaros, zumbidos y el croar de las ranas que habitan la fuente. Un jard√≠n como pocos.

Pero el jard√≠n es en realidad el postre en toda la recorrida. Al entrar al Museo, lo que llama la atenci√≥n es la variedad de productos y objetos que se presentan. Con el objetivo de revelar la otra cara de la planta del cannabis, de presentar y mostrar su potencial, el Museo ofrece un espacio dedicado a sus diferentes usos, con una zona dedicada a la literatura relacionada al cannabis con ejemplares desde su¬†prohibici√≥n a hoy, un espacio que presenta las posibilidades del cannabis como alimento, con varios tipos de productos llegados de diferentes zonas del mundo. Un sector para productos de cosm√©tica con jabones, cremas y aceites, instrumentos musicales, partes de un autom√≥vil y una colecci√≥n de libretas, cuadernos y papeles de c√°√Īamo ¬†tambi√©n forman parte del paisaje.

Continuamos con la recorrida mientras Eduardo me revela que la idea de abrir un museo dedicado a esta planta surge varios a√Īos atr√°s. La idea era crear un museo diferente, con una oferta nueva que escapara a la cl√°sica propuesta de museo-vitrina, donde se pudiera conocer esta planta al mismo tiempo que disfrutar y conocer nuestro pa√≠s. ‚ÄúNo es casual que haya sido √©ste el primer pa√≠s del mundo en regular la producci√≥n y el consumo de cannabis‚ÄĚ dice mientras me ense√Īa ¬†una pared entera dedicada a la historia de las libertades¬†en Uruguay: desde la Constituci√≥n a la abolici√≥n de la pena de muerte, el voto femenino, el matrimonio igualitario y otros momentos claves en nuestra historia marcan la l√≠nea de tiempo que recorre la pared. As√≠, recorriendo el interior del museo es que llegamos al jard√≠n. Lo recorremos, nos sentamos y observo las mesas prontas del Lounge-Bar-Cafeter√≠a que en unas horas se llenar√°n de visitantes que disfrutar√°n no solo sus exquisitos platos sino tambi√©n el paisaje y los sonidos del jard√≠n.

 

Por información y reservas: 

Dir.: Durazno 1784 esq. Yaro

Tel.: +598 2410 3269
Cel.: 098 722 723 / 098 727 728

www.museocannabis.uy

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